No more whiskey!

 

El whiskey nunca ha sido santo de mi devoción y después de una reunión en la que estuve bebiéndolo, lo confirmo.  La cruda del día siguiente, fatal. Pero qué diversión. La verdad es que ya extrañaba una noche así en la que, sin la intención de emborracharse ni mucho menos, uno empieza a cenar, picar la botanita y hablar del clima, y acabas hablando de fantasmas y cosas del más allá.  Cuando menos lo esperas, ver que se ha acabado el refresco y ni hablar, a tomar derecho.  

Pues empezamos la reunión a eso de las cinco, con vinito y botanas y acabamos a las 12. A esa hora ya había pasado el último tram y aunque yo vivía muy cerca, me trepé en un taxi con Claudia ( colombiana), quien me pidió que la acompañara a su casa para que su marido viera que estaba conmigo. Pues bueno, como soy linda la acompañé,  y en el trayecto ibamos platicando con el taxista en nuestro holandés ( malo y etílico) y el hombre muerto de la risa.  Pero yo feliz, porque el taxista como nuestro cuate risa y risa y sí, yo las acompaño a la tienda a comprar su botellita. Pues me bajo y yo no tenía ni idea de qué comprar  por lo que le pedí consejo al vendedor, quien me dio una botella de vino blanco. Pero resulta que el tipo era igualito a mi hermano y que me pongo a decirle y a medir nuestra nariz y nuestros ojos. Porque yo orgullosísima le decía que nuestra nariz y nuestros ojos eran idénticos.  Pagué y me fui muy contenta de haber encontrado a mi hermano en A’dam. LLegamos a casa de Claudia, quien me pidió que por favor entrara al dormitorio a decirle a su marido que estábamos juntas.  Imagínense la escena: tú dormid@ en tu cuarto y que de repente entre una mona con una botella en las manos, se siente en la cama y te empiece a decir ” tienes una esposa que vale oro y blah, blah, blah” jajajaja. Después entró Claudia  y se hizo la sorprendida (toda una actuación para que el maridín no se enojara). Pero bueno, le dio su besito y nosotras continuamos brindando en la sala. Cuando vi era tardísimo y me salí y se me hizo fácil comenzar a caminar ( algo que jamás haría en México obviamente). Según yo, llegaría caminando a mi casa pero obviamente me perdí y tuve que tomar un taxi.  Un chico turco muy buena onda con el que me puse a hablar del racismo y de la xenofobia en Holanda, y terminamos hablando sobre su novia y no recuerdo qué más. Pues llegué a la casa y me tiré en la cama. Al día siguiente, no sé cómo pude pararme y andar con el dolor de cabeza que me estaba matando. Tenía esa sensación de vacío estomacal y moría de hambre y asquerosamente decidí comprarme una hamburguesa en Mc d. Ni siquiera me la terminé porque el whiskey seguía en mi sangre circulando felizmente por lo que después de esta noche he decidido que no more whiskey for me!

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Una respuesta a “No more whiskey!

  1. Jajajajajajajaaja me diviertió mucho tu anécdota y me hizo recordar varias de nuestras saliditas y osos de Chiapas, Guanajuato, etc… miss u !

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