De este mundo no saldremos vivos.

Nadie está libre de peligro. En varias ocasiones la vida nos ha demostrado que somos frágiles y en cualquier momento podremos convertirnos en polvo. Por lo menos yo, más de una vez he visto mi vida pasar en minutos. Afortunadamente sigo aquí para contarlo. Como muchos (espero), que han sabido valorar el maravillo regalo que es vivir después de haber sufrido accidentes o alguna experiencia trágica.
Me puse a pensar en esto después de leer la noticia sobre una pareja que fue atacada en el Vondelpark, el parque más famoso de Amsterdam. La semana pasada alrededor de la 1 am una pareja de jóvenes estaba sentada en una banca, cuando se acercó un hombre y apuñaló al joven, que está en el hospital en estado crítico, pero estable.
Sin duda, desde que llegué aquí una de las cosas que más he valorado es la ” seguridad” que siento al salir por las calles. Claro, estoy comparando la ciudad de México con Amsterdam y es por eso que al principio me sentía en un oasis. Me sentía feliz de poder llegar a la casa tarde y hasta caminando. Pero, a decir verdad, las cosas han cambiado. No veo este país con ojos nuevos, sino por el contrario, lo veo como una persona más que vive aquí. No puedo decir que me siento holandesa porque jamás me sentiré así. Podré aceptar, respetar , agradecer y valorar lo que Holanda me ha dado pero mis raíces mexicanas seguirán bien firmes. Estoy segura. Así que ya no soy la mexicana que solo ve las cosas buenas de este país. Ya vivo una realidad como la que todos viven. Me entero de cosas, leo el periódico o por lo menos trato de informarme. Ya pasó mi fase de adaptación en este país. Por eso, puedo mirar lo que pasa con más facilidad y capacidad analítica. Ya no me siento segura cuando regreso sola a casa por la noche. Porque gente mala, hay en todo el mundo y la mala suerte también existe.
Por eso cuando la gente me dice ” ay, que suerte que vives en Holanda”, yo respondo con un “sí, es muy bonito país” Pero mi voz interna también quiere gritar: ” pero no es perfecto”. Aquí también hay problemas, robos, crímenes y también una crisis muy fuerte. No hablo solo de la económica, sino de la crisis humana tan profunda que está presente en todo el mundo. Cada país está viviendo su telenovela: México y su guerra contra el narcotráfico, Estados Unidos y su guerra contra el terrorismo, Latinoamérica en general y su guerra contra la pobreza. Africa su guerra contra el hambre y Holanda, protegiéndose más de los extranjeros y estrechando los espacios para ellos. La discriminación y el racismo van en aumento, incluso entre gente de orígenes iguales. Entre latinos existen también las barreras y el “clasismo”. Y claro, no porque todos hablemos español tenemos que llevarnos bien, pero por lo menos podemos mostrarnos un poco más tolerantes.
Tengo la suerte de conocer a muchos latinoamericanos e hispanohablantes y cada quien enfrenta una lucha distinta en este país. Las cosas no están fáciles para nadie.
Volviendo al caso de Vondelpark, leía un poco las reacciones de la gente y me di cuenta de la relación que existe entre crímen-origen. Se tiene una creencia generalizada de que aquí la mayoría de los crímenes y robos violentos los cometen personas extranjeras ( marroquís o turcos por ejemplo). Resulta ser que el hombre que apuñaló al joven es rubio, alto (entre 1.80 y 1.90). Si nos vamos por el criterio de la apariencia, no es la típica de un marroquí. La policía ha difundido un retrato hablado del individuo y ha dejado muchas reacciones ( miedo, risa, angustia).

Hace dos semanas, iba en camino a casa de una amiga y el tranvía tomó otra ruta lo cual llamó mi atención. Caminé un poco más y al llegar vi muchas patrullas, ambulancias e incluso el servicio forense. El dueño de una joyería había sido asesinado por dos jóvenes que huyeron, aparentemente de orígen marroquí según los testigos. Hoy en las noticias, leí que se habían colocado dispositivos de seguridad en esa calle. El mismo día del robo, unas amigas españolas de mi amiga habían llegado a Amsterdam y a una de ellas le robaron su bolso en el tranvía. Fui con ellas a la estación de policía a levantar la denunciad y el policía, bastante amable por cierto me dijo que no me olvidara de algo “las apariencias engañan”. Un minuto para una viejita linda es suficiente para robar un bolso. Los ladrones son profesionales. Se disfrazan de gente decente y uno, jamás sospecha de ellos. No todos los ladrones son marroquís o tienen un aspecto desaliñado.
Es verdad, el ojo humano es muy fácil de ser engañado. En fin, la verdad es que nadie está salvo y tampoco hay que ir con el miedo como nuestro acompañante porque no sirve de nada. Lo único que me queda es reafirmar que no existe el país perfecto ni libre de peligros, como bien dice el refrán, ” cuando te toca, te toca”.
Y como dice mi padre ” de este mundo no saldremos vivos, así que mientras vivos estemos, disfrutemos”.

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Una respuesta a “De este mundo no saldremos vivos.

  1. Me encanto la manera en que describes el estilo de vida en Holanda, muy realista viendo los pros y contras de vivir en Holanda…estaba de visita por tu blog porque nos ha tocado de cerca esta guerra contra el narco que se vive en Mty y mi primer opción fue “me voy a vivir a otro país seguro” pero como tú describes…hay gente mala en todas partes…y me hizo mucho reflexionar, te felicito y espero que sigas disfrutando de vivir…donde quiera que sea.

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