El hombre en el espejo.

If You Wanna Make The World
A Better Place
Take A Look At Yourself, And
Then Make A Change…


Cantaba el famoso Michael Jackson en su canción Man in the Mirror que para hacer un cambio en el mundo, primero hay que mirarse  a si mismo en el espejo y cambiar lo que no nos guste de nosotros. Más de acuerdo con esto no podría estar. Señalar, apuntar y criticar a otros  se ha vuelto la tendencia de  muchos seres humanos que HUYEN de su reflejo en el espejo. Se ven todos los días pero no se miran. Así que cambiar resulta imposible.

Aunque había escuchado muchas veces esta canción, hasta hoy presté atención a su letra. Estaba en una tienda en el centro de Amsterdam mirando la ropa y el hombre en el espejo comenzó a sonar.  De repente la canción comenzó a cortarse y una pareja comenzó a manifestar su descontento al gritar ” ey, ¿qué pasa con el dj? ¿porqué se corta la música?, ¡qué irritante es esto!  Mientras los escuchaba, yo pensaba ” más irritantes son ustedes con sus gritos”. Pasó una empleada de la tienda y le comenzaron a gritar ” oye, ve a averiguar qué pasa con la música”. La chica respondió con una sonrisa y la irritadísima pareja salió de la tienda.  Me impresionó la facilidad con la que se irritaron. En cuanto salieron, la música comenzó a sonar sin fallas y yo seguí mirando la ropa aunque no encontré nada.  Eso sí, salí pensando en la letra de la canción del señor Jackson y me dirigí a otra tienda.  En esa tienda sí compre y al llegar a la fila me encontré con otra persona irritada. Adelante de mí había un niño que se  movió porque su madre había ido a cambiar alguna prenda. Así que me dirigí a la caja y la mujer llegó y comenzó a gritar a su hijo algo como ¿porqué dejaste que pasara? Aunque hablaba en alemán pude comprender el waarom?   y sentir su mirada de enojo. El niño me dio mucha pena así que le dije a la señora, ” si quiere, puede pasar”. Ella me respondió con un ” no, everything is fine” y yo con un ” de verdad, puede pasar, no tengo prisa”. Pero parece que eso le molestó más y me dijo con un tono más fuerte ” Everything is fine”, mientras el niño se escondía detrás de la ropa que sostenía para su madre.  La amabilidad no está de moda para muchas personas. Así que pagué y me salí  de allí. En la parada del tranvía se me acercó una pareja de españoles, ya mayores. Vi que estaban cansados y la mujer quería preguntarme cómo llegar a Museumplein. En cuanto vi su folleto en español, le dije ” hablo español señora”. Y una sonrisa de alivio se apareció en su rostro. Les indiqué cuál era la parada a la que tenían que ir y me sentí muy bien de haber sido amable. Vi en el espejo a una persona servicial y paciente. Finalmente, se acercó un hombre de edad avanzada y comenzó a decirme que tenía mucho dolor porque estaba recién operado pero que estaba muy contento.  Ese hombre sí tenía razón para estar “irritado” y sin embargo, esperaba el tranvía con una sonrisa…

Me queda claro que la amabilidad no está de moda, pero también me alegra saber que por cada persona irritada, debe haber otra que se está mirando en el espejo y está decidiendo cambiar lo que ve…

Disfruten aquí El  hombre en el espejo y véanse más seguido en él.

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