Amor de plástico en un mundo de cosas.


El mundo de hoy es de cosas. La mayoría de las personas quiere  cosas (materiales) . No puedo contar todas las cosas materiales que en el mundo existen. Pero, es un mundo de cosas. Y, la verdad es que el valor de las personas junto al de las cosas parece en muchos lugares inferior.

Esta idea se ve reflejada en un documental sueco llamado “Surplus”, que en 51 minutos explica como el mundo actual está regido por ocho países ( G-8) y las multinacionales.  No es ninguna novedad que ese grupo de países de primer mundo decide qué información suministrar en la mente de los consumidores; sin embargo, menciona puntos interesantes como el testimonio de Johan Zerzag, conocido como el arquitecto del daño a la propiedad privada,  que plantea que, solo terminando con las industrias, podremos mejorar el estado del mundo actual (cuyos recursos naturales están agotándose como  bien sabemos). Zerzag sostiene que las marchas y las manifestaciones tradicionales no son efectivas ni generan impacto como lo hacen las manifestaciones “violentas” que destruyen bienes materiales; las que crean daños físicos y económicos. El ejemplo más reciente, los ataques perpetrados por jóvenes en Inglaterra. Volviendo a Zerzag, solo hasta que hay daños físicos, los dueños del capital salen a defender ‘lo que es suyo’. Irónico que el primer mundo solo está formado por 20 % de la población mundial y está acabando con el 80% de los recursos naturales de los “tercer mundistas”.

En pocas palabras, el consumismo actual no garantiza la felicidad. Al parecer tenemos todo pero mucha gente se encuentra más sola que nunca. Algo que ejemplifica lo anterior es la existencia de las “love dolls”. Actualmente existen fábricas de muñecas de plástico con características humanas cuyo precio oscila entre los 6000 y los 7000 dólares. El hecho de que haya gente que compre o “necesite” un producto de tal envergadura muestra cuánto amor necesitan muchas personas en el mundo. Mucha gente en realidad esta sola.  Lo peor y más triste del caso es que esas muñecas se venden como pan caliente.  Gente que está comprando amor de plástico y que decide pagar una gran cantidad por él. Me parece patético: hombres o mujeres pueden elegir el tipo de cuerpo, el cabello, el maquillaje  e incluso si lo quieren con pelo púbico.   Estas muñecas aparecen en este documental y en otro de BBC que muestra la vida de cuatro individuos que poseen varias muñecas y tienen relaciones sexuales con ellas. TRISTE con mayúsculas.

Otra forma de crear polémica o de ponernos a pensar en el sistema actual es el testimonio de una cubana y de un sueco que aparecen en el documental. La chica cubana afirma que  normalmente come arroz y frijoles muy sonriente narra que cuando fue a Europa por invitación de una amiga, no podía cerrar la boca en el supermercado al ver la variedad de marcas. Su ilusión era ir a Mc donald’s y comerse una Big Mac; o dos, o tres. Y ver MTV comiendo en el sofá. Porque eso es lo que hace la gente en Europa…

En Suecia, un chico que se hizo millonario a una edad muy joven y no sabía que hacer con su dinero. El chico: “podría comprar una casa, impresionar a una chica muy guapa, ofrecerle matrimonio, tener hijos; ¿ luego? probablemente terminaríamos divorciados y con dos hijos infelices.

Volver a la época de las cavernas es  imposible pero centrarse más en el valor del individuo sí es posible.

Muchos no quieren comer más Big mac’s; solo quieren vivir una vida tranquila y feliz.  Y yo soy una de ellas….

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