Viviendo entre cabezas.





Perder la cabeza:

Dejarse llevar por la ira y actuar sin pensar: cuando me insultó, perdí la cabeza y no pude controlarme.
II Actuar sin juicio o sin razonar o volverse loco: está en tratamiento porque, tras el accidente de sus padres, ha perdido la cabeza.
Diccionario Manual de la Lengua Española Vox. © 2007 Larousse Editorial, S.L.

Si leemos los ejemplos anteriores, estamos de acuerdo en que todos alguna vez hemos perdido la cabeza.  Sin embargo, hoy en México, miles de personas están perdiendo la cabeza y no en el sentido figurado.

Miles de personas han perdido la cabeza, literal. O mejor dicho, se las han cortado. Las cabezas ocupan los titulares de los periódicos. Pero, en México ya no nos sorprende. Las cabezas humanas son tratadas como objetos.  Se les pone precio todos los días.

La violencia gráfica a la que estamos acostumbrados en México es inhumana. O tal vez, demasiado humana. Cuerpos en pedazos, sangre y huesos aparecen diariamente en los periódicos amarillistas. Mientras los niños van rumbo a la escuela, en el metro o en el autobús, los lectores van hojeando la sangre, mostrando esas cabezas.

Para un proyecto que tenía que hacer  sobre la temática del narcotráfico, Carlos  Castello decidió hacer un vídeo sobre decapitados por la violencia que se ha desatado en México en los últimos años. Cuando eligió el tema pensó que habría poca información sobre algo tan específico pero su sorpresa fue que había muchísimos casos de decapitados. Tuvo que comprobar la existencia de esas cabezas.  En su vídeo, mas que enseñar imágenes explícitas quería mostrar los ejemplos reales, señalar la cantidad de casos que se presentan y el hecho de que es una realidad que vivimos todos los días.

Carlos piensa que al final  se vuelve muy violento visualmente pero es  para dar muestra de que existen y de  que esas cabezas  forman  parte de nuestros problemas como país.

Carlos:  ‘Justo hoy en el Metro la primera plana es de cabezas que dejaron por periférico;  es algo que no se detiene y en el video se hace como una pausa, como un momento, si quieres de terror o de pesadilla que nos confronta con lo real.’

Visualmente,  son mensajes muy violentos que a la hora de ser publicados de manera tan gráfica (como por ejemplo el periódico ‘Metro’) y de forma tan continua, la gente tiende a acostumbrarse. Estos mensajes supuestamente deben de ser  ‘creativos’ y esto provoca que se transformen en mensajes muy crueles y violentos, donde la cabeza o el rostro que es una parte tan importante de nuestra identidad se vuelve meramente un objeto que sirve para enviar estos narcomensajes.

Cada situación que se representa se basa en casos reales y esto habla de que tan frecuente e intensa ha sido la violencia en México y por la que, literal, miles de personas han perdido la cabeza.

Alarmante y triste, le parece a Carlos. A mí también y a la quinta potencia.

* Termino de escribir esto cuando un compañero me preguntó si había visto la película mexicana El Infierno, que a él le había impactado. Le dije que sí, pero que a mí no me había impactado porque hoy en México la realidad supera la ficción.

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Una respuesta a “Viviendo entre cabezas.

  1. Pingback: Café con azúcar y por favor, sin cabeza. « Magg en Amsterdam·

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