Suerte con tu extraterrestre.


Hoy es lunes. Un lunes gris y nublado de octubre en Amsterdam. Comencé el día haciendo lo que normalmente no hago primero: pagando facturas.  Al mal paso darle prisa, dicen por ahí. Después, a pesar del gris del cielo, tuve que salir a trabajar. Antes de comenzar tuve tiempo para pasar a Casa Migrante Amsterdam a preguntar algo. Casa Migrante es el punto de reunión de hispanohablantes de diversas edades, nacionalidades y orígenes que residen en Amsterdam o en Holanda.

Mientras esperaba a la persona que buscaba, tomé un café en la salita donde todos se reúnen. Varios hombre allí sentados hablaban de lo horrible que es el sistema capitalista y de cómo en Holanda el gobierno cada vez busca más razones para robar. ‘Dicen que ya quieren cobrar por aparcar las bicicletas’, comentaba  un señor mientras bebía un sorbo de la lata de cerveza  que tenía en su mochila. Otro decía que en Amsterdam la delincuencia ha aumentado mucho.

 ‘ ¿Te quieres divorciar?’ fue la pregunta con la deje de escuchar la conversación entre los señores.  Sorprendida, solté una risita y le dije ” no” ¿porqué habría de querer divorciarme?. Responde que muchas chicas que van  Casa Migrante  porque quieren divorciarse y  saber cuáles son sus derechos.

‘Yo los veo como extraterrestres’

Con esa pregunta, mientras yo esperaba, el chico comienza a contarme su visión sobre los holandeses: no tienen sentido de humanidad; yo los veo como extraterrestres.  Se atreven a atacar otros países e intervenir para ayudar cuando en su mismo país no lo hacen. ¿En qué momento los has visto reaccionando contra el gobierno?. Los veo como extraterrestres porque ellos nos ven como extraterrestres; colocan a todas las nacionalidades en cajas.  Asegura que no importa qué tan grande sea tu corazón, en Holanda no importa; lo que importa es el dinero, las apariencias y el capitalismo.

No, la verdad es que nunca los he visto reaccionando  como la gente lo hace en otros países,  le respondo yo. Y esto me hace pensar en algo que una vez me dijo un colega ‘el gobierno holandés tiene suerte del clima tan horrible que hay en este país’. La lluvia, el viento y el frío no son buenos aliados de las manifestaciones callejeras. Me pareció muy atinado su comentario porque ¿quién diablos desea manifestarse mientras hace un frío de la chingada?

Vuelvo a la conversación con el chico que me cuenta que ya está harto de su mujer y que quiere separarse. No le encuentra la pasión por ningún lado. Además, ya se dio cuenta que en Holanda la gente es inhumana. Asegura que hay una conspiración contra los extranjeros; una conspiración muy bien organizada desde el Ministerio de Justicia y de Salud: los dos departamentos donde peor tratan a los extranjeros en Holanda, según él.

Y así me relata cómo ha sido discriminado en el servicio médico. Una vez en el dentista, fue infectado luego de haber sido tratado con instrumentos sucios. Según él, el doctor no esterilizó el aparato con el que lo trató. En otra ocasión, una doctora le dio unas tabletas que le causaron parálisis en la mitad de su cuerpo.

Escucho con atención y él me pregunta ¿qué a ti no te han pasado cosas terribles  con tu alien?  A estas alturas de la conversación ya sé que mi alien, es mi novio holandés.  ‘Pues he aprendido a manejar las cosas con inteligencia y a no tomarme todo tan personal’, le respondo yo.  Yo soy mexicana, el es holandés pero antes que todo, somos humanos. Ni él ni yo somos perfectos. Tampoco tenía ganas de hablar sobre mi vida personal.  Le digo que hay dos formas de reaccionar: enojarse o tomar las cosas por el lado amable.

La persona que esperaba llegó y así terminó la conversación.

‘Suerte con tu extraterrestre’ fue como se despidió de mí. Sonriendo y con un gracias me fui.

De camino a la oficina iba pensando en que siempre hay dos formas de ver la vida y vivirla y pienso que  antes de ser mexicanos, chilenos, españoles, holandeses o lo que sea somos humanos. Esa es mi forma de ver las cosas en Holanda.

Tú eres el mejor libro sobre tu país

Mi pensamiento final fue sobre algo que compartió conmigo Priscila Rodríguez:

No te etiquetes en una nacionalidad, ni tengas miedo a ser parte de un mundo multicultural. No hay necesidad de defender tu cultura, tú eres el mejor libro mediante el cual la gente aprenderá sobre tu país natal; ház tu libro interesante y

ábrelo a los demás.  Sé orgullosamente latino, pero da tu entendimiento en forma amorosa y respetuosa a los ciudadanos del país en que habitas.

Sé tu mismo, tu eres mucho más que una nacionalidad y mucho más que un inmigrante, eres una persona única, con experiencias y virtudes únicas. Atrévete a contribuir al desarrollo del país que en este momento te acoge eligiendo tu propia forma de expresión. Desarrolla un amor mutuo entre el suelo que pisas y tú mismo. Solo así podrás “cruzar el charco” emocionalmente. Tu corazón es muy grande, claro que cabe el amor a tu país…. y a muchos más.

No podría estar más  de acuerdo con Priscila.

Mi corazón es muy grande y cabe amor para un extraterrestre y otros que se ganen un lugar en él…

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