Adiós al dulce domingo.

El dulce domingo está por acabar. En una hora llegará el último lunes de noviembre del 2011. Se acerca cada vez más la llegada de 2012. Se escurre el 2011.  En un abrir y cerrar de ojos trato de recordar y vivir. Porque la vida es eso: recordar, vivir y descubrir. 

Las cositas insignificantes que creemos insignificantes nos han moldeado y han dado dirección a nuestra vida.

No todos los días descubro grandes cosas. En el tiempo que llevo viviendo en Amsterdam ya he descubierto muchas cosas pequeñas y conocido otras tantas.

En 2011 cumplí 29 años y me preocupan algunas cositas. Sigo sin hacer ejercicio como me gustaría; confieso que me sigue ganando la flojera y el clima sigue siendo un obstáculo. Me rehúso a salir a correr cuando hace un frío super cruel. Por lo tanto, aunque sea he tenido que bajarle a los dulces y las calorías. Aunque ya no como tantos dulces, el pan y la repostería me matan así que también tengo que bajarle a eso. Soy adicta al latte machiatto y eso tampoco es muy bueno por la leche. Pero, por otro lado, no fumo y tampoco bebo alcohol tan seguido. Bueno,  caundo voy a una fiesta sí me echo mis buenos drinks pero no es de cada fin de semana.

Por lo menos me siento muy feliz de poder controlar el “winter-blues”. El primer año de mi estancia en Amsterdam subí de peso porque no hacía mucho: mi vida consistía en limpiar la casa, estudiar holandés, entristecerme al ver que el sol se metía a las cuatro y refugiarme comiendo dulces en el sofá. Si no tenía a qué salir, no lo hacía. Pero hoy, las cosas son muy distintas. El frío está de la fregada y nunca me acabará de gustar pero ya controlo mis arranques  calóricos… si no, ya estaría rodando…

Desde  chiquita me encanta el cereal. Me servía grandes platos  de corn flakes o corn pops para ver películas.  Hoy lo sigo haciendo pero en cantidades mucho menores.

Leía ayer en una revista cómo una mujer obesa comenzó a bajar de peso gracias al concepto del “mindfulness”. Así, cada vez que le daba un arranque y quería comerse una caja de galletas o chocolates,  se preguntaba ¿es necesario tragarte la caja entera?; ¿Te hará más feliz tragarte esta caja?; ¿qué beneficios tendrán estas calorías en tu vida?…. Por supuesto tuve que imaginarme en el pasillo de los dulces en el supermercado haciéndome la misma pregunta a la hora de ver las maravillosas golosinas.

Ahora cada que me den ganas de comprarme una bolsa de gomitas me haré la misma pregunta…. Solo porque ya llegué a los 29  y en verdad creo que lo que nos metamos al cuerpo debe ser disfrutado. Por ejemplo, beber café es para mí una delicia.

En México era fanática de la coca-cola y la bebía con singular alegría, en Holanda no sabe igual y aunque así lo hiciera, no le hace ningún bien al organismo. Y bueno, bueno.. un año más con cambios en las manías y gustos; en las preocupaciones y en las percepciones.

Pero, lo más importante, es que ha sido un año lleno de satisfacciones personales y familiares.

Si tu vicio también son los dulces o gomitas, enfréntalas también y pregúntate cuándo la tentación te agarre en el super  ¿si las como, qué beneficio tendrán en mi vida?

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