Café con azúcar y por favor, sin cabeza.

Si las tazas de café hablaran, tendrían muchas cosas interesantes qué contarnos.  El café es para mí un ritual que disfruto todos lo días. Claro que en compañía el café siempre se disfruta más y esta semana lo disfruté bastante en dos lugares que me encantan en Amterdam.

Primero quedé con mi amiga de Irlanda en De Bakkerswinkel, un lugar perfecto para comer tartas, panecitos y con una decoración muy linda.  Además preparan una mermelada casera deliciosa. Quedamos allí porque yo quería comer scones, unos panecitos muy populares en Inglaterra e Irlanda.

Hablamos sobre muchas cosas, entre ellas, coincidimos en algo: odiamos a lo hombres que estorban en las tiendas cuando acompañan a sus mujeres a comprar algo.  Es muy comprensible querer tener el punto de vista de la pareja pero: por favor, hombres, no estorben. Ya me ha pasado mucha veces estar en una tienda y no poder ver a gusto porque hay un zombie estorbando justo en frente del producto que quiero ver.  Mientras su mujer está del otro de la tienda vuelta loca con algo más, el hombre se convierte en zombie y no se da cuenta que hay mujeres que necesitan espacio.  Sé que a muchas mujeres les encanta que les digan cómo les luce algo así que una vez que u parejita haya dado su muy valioso punto de vista, asegúrense de que por favor despejen el área.

www.debakkerswinkel.nl es un lugar muy recomendable para quedar con amigos a tomar un café en Amsterdam ( también hay en otras ciudades holandesas).

Otro lugar ideal para tomar un cafecito es Melly’s Cookies Bar  que ofrece deliciosos alfajores argentinos en el centro de Amsterdam, justo al lado del palacio real.  Allí quedé con una amiga que estuvo haciendo prácticas e investigación en Bolivia. Durante su estancia en Latinoamérica fue asaltada cuatro veces y aún así, le encantó haber estado allí. Existe la mala suerte, y a ella le tocó. Hablamos de muchas anécdotas relativas a la inseguridad y ella recordó una que me pareció de caricatura pero que forma parte de la realidad mexicana: las cabezas que ya tan bien conocemos en México y de las que ya he hablado antes.  Estaba ella en Acapulco con una amiga y querían nadar en la playa pero le fue imposible en esa parte precisamente porque de acuerdo a uno de lo policías que allí estaban, había en el mar una cabeza. Mi amiga no podía creer eso: ¿cómo que una cabeza? Pues sí, señorita, hay una cabeza y tenemos que ver si no hay algo más.  Cabezas, brazos y parte del cuerpo flotando en el bello puerto.  En este momento mi taza estaba vacía  así que era hora de ordenar otro cafecito pero sin cabeza incluida…

                               Floating Heads by Sophie Cave

Para dejar de vivir entre cabezas en México muchas cosas tienen que cambiar. Y algo muy necesario es ponernos en los zapatos del otro www.movimientoporlapaz.mx

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